jueves, 7 de julio de 2011

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La verdad no le habia prestado mucha atencion a esa casa desde que me mude. Era majestuosa, viejisima.
Pero toda su belleza quedaba oculta por el abandono que gradualmente se le habia dado.
Ese dia no se que me paso, solo desperte pensando en ir a ella, quedaba en la esquina de mi cuadra, pero a pesar de todas las ganas que tenia de ir tenia otras obligaciones, debia ir a la escuela y despues a trabajar en la cafeteria que quedaba enfrente de mi secundaria. Estaba en el ultimo a~no, asi que no podia faltar a clases solo por el impulso estupido e irresistible de ir a ese lugar. Hice caso omiso de lo que me dictaba alguna fuerza extra~na y me prepare para salir a sufrir de nuevo a la tortura que me esperaba en la escuela.
Jamas me habia provocado emocion el salir de mi casa y menos a ese suplicio que se llamaba "educacion". Siempre habia creido que solo nos tenian en la escuela para mantenernos apartados, para no estorbar a los adultos que se suponia estaban a cargo de todo, de la justicia, la imparticion de educacion, las conevenciones sociales, todo lo que se suponia era bueno o malo estaba dictado por ellos, y nosotros, los jovenes, teniamos que educarnos para despues ser nosotros esos adultos de bien que mantendrian la paz y se lo ense~narian a la siguiente generacion. En resumen, para mi, nos encontrabamos en una carcel disfrazada de paraiso. El paraiso no debe de estar lleno de sufrimiento, estoy segura que no... a lo mejor soy dramatica, pero para una persona comun y corriente, ir a la escuela no era una alegria. Todo lo que se suponia eran normas que hacian de la vida un trayecto pacifico, no se aplicaba en ese lugar. Las personas "inferiores" jamas tendrian una estancia feliz y en paz.
Decidi que debia de empezar a dejar de quejarme en mi mente y sali, despues de hacer toda mi rutina matinal, a la oscura ma~nana de invierno que me aguardaba.
Apenas se veia, las cosas lejanas no se distinguian y tenia que hacer un gran esfuerzo para poder alcanzar a ver el alto de la esquina, camine hacia alli, ya que era el trayecto que tomaba a la escuela y pase por la casa vieja, la observe durante un rato, debatiendome entre si debia entrar o no, algo me llamaba, me decia que debia de ir, que ese era el lugar donde debia estar en ese momento, pero me resisti.
-"Aunque lo intentaras de todos modos no podrias entrar, la puerta debe de tener candado o algo."-Pense. Entonces distingui una luz anaranjada a traves de la sucia ventana de la izquierda.
-Alguien esta adentro.- susurre, con espanto en mi voz.
-Alex.
Solte un chillido y volte a ver quien habia hablado, con los desorbitados, y me encontre con la cara redonda y siempre sonriente de Johanna, que hoy tenia una expresion de sorpresa y miedo.
-Johanna!-murmure- No me asustes asi!
-Tu no me asustes! Que te pasa? Pense que ya estarias en la escuela, acaso no te has dado cuenta de la hora?
-Que? Es muy tarde?- habia olvidado la escuela por completo al ver la luz.
-No tanto, pero deberiamos irnos ya.- Johanna me miraba con una cara extra~na, parecia que no le gustaba lo que veia, yo debia de tener un aspecto horrible.
-Si... vamos.- murmure.
Antes de irnos voltee a ver de nuevo la ventana... Ya no habia ninguna luz.

1 comentario:

  1. Me ha agradado mucho :D! creo que tienes el toque :B para escritora si la haces...
    Desde que leì el primer parrafo capturo mi atenciòn.
    Sigue asi ;)
    Muero por continuar leyendo :D! encerio D:
    soy tu fan xD!!

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